Las redes sociales son un canal que se debe contemplar al momento de definir una estrategia de negocios de parte de las empresas, aseguró en Buenos Aires Charlen Li, una de las 50 personas más influyentes de Silicon Valley, California.
Opinión
Presupuesto e investigadores, clave para el desarrollo de la ciencia en la Antártida
En una entrevista en el edificio de Cerrito al 1200, donde funciona una biblioteca y se exhiben fotos y algunos fósiles hallados en el Continente Blanco, Memolli trazó un panorama de la tarea de argentinos en el inmenso territorio helado.
"Aunque no es suficiente, haber incrementado tanto el presupuesto significó una mejora sustantiva en las investigaciones y la planta de especialistas ingresados por concurso, con la incorporación de un 46% más, que representan 105 científicos", dijo.
A ellos hay que sumarles "los que trabajan en forma vinculada, de universidades y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el Conicet, que totalizan unos 300 investigadores".
Un desafío lo constituye la ropa, que "es muy cara y debe ser apta para nieve y transpiración e impermeable para la lluvia ya que con el cambio climático, llueve en la Antártida", observó.
Los desafíos adaptativos incluyen "vivir en aislamiento, saber trabajar en grupo y convivir entre logísticos y militares, personas de distintos sexos", enumeró.
En las bases antárticas argentinas viven 20 personas fijas, que tienen relevo anual, y cada campaña de verano suma 60.
Memolli dijo que el siniestro del rompehielos "Almirante Irízar", incendiado en alta mar en abril de 2007 y aún en reparaciones, "nos complicó en un primer momento pero luego nos reacomodamos".
"En lo que nos benefició sustancialmente es en la capacidad científica que va a tener el nuevo Irízar, que pasó de 37 a 400 metros cuadrados de laboratorios", describió el director, quien estima que el buque volverá al servicio en la campaña 2012-2013.
Memolli sabe del tema de haberle visto la popa al Irízar dos veces, ya que siendo jefe de base no tuvo relevo en su estadía en la Antártida y tuvo que cubrir dos años, 1991 y 1992.
"Me quedé saludando y cuando el Irízar te da la espalda y lo ves por última vez, ahí quedaste solito; pero pasa, tratando de estar siempre ocupado en tareas, leyendo, jugando al ajedrez" e incluso investigando radiación ultravioleta en humanos y algas.
Protagonista de una serie de reuniones realizadas en Buenos Aires con motivo del cincuentenario del Tratado Antártico, que suscriben 48 países, Memolli trazó un panorama de las diversas miradas que hay sobre el Continente Blanco.
"Son países de culturas muy diversas, entre los que están los países reclamantes de soberanía -entre ellos la Argentina-, con una mirada muy particular, por la cual sienten al territorio como propio" "Las Malvinas y la Antártida son causas que están muy metidas en el sentimiento nacional, que movilizan la opinión de la gente", comentó.
Están además "los países que consideran a la Antártida patrimonio común de la humanidad, que van a investigar pero tienen la pequeña esperanza que algo les toque si hubiera un reparto".
La novedad la constituye el "increíble crecimiento de los países asiáticos en la región, con los chinos que van por el segundo rompehielos y están teniendo una base en cada lugar de la Antártida: en la península antártica, en el polo de inaccesibilidad y en una costa occidental", advirtió.
El polo de inaccesibilidad es uno de los lugares más difíciles de arribar porque está muy alto y es muy seco.
Mientras los norteamericanos tienen base en el polo geográfico -la Amundsen-Scott- y los rusos en el magnético -la Vostok-, la base china está hace un año en el polo de inaccesibilidad.
"Llegan con su rompehielos, saliendo del Mar Amarillo, pasan por Australia y Nueva Zelanda y bajan hasta la Antártida, donde pueden hacer ciencia en todos los lugares que quieran", contó Memolli.
No obstante, "el Tratado Antártico es muy claro respecto del tema de soberanía y de la ciencia, y prohíbe la prospección comercial de los recursos vivos y de los minerales".
"Sí hay miradas que abarcan la bioprospección y el turismo, que mueve mucho dinero, con expediciones que se comercializan desde hace cuatro años en montos que van desde 30.000 a 70.000 dólares por cinco o seis días", indicó.
Memolli reivindicó que, de todos modos, en territorio antártico "la convivencia entre todos es excelente, porque es entre pueblos, no entre políticos, y los pueblos tienden a preservarse y cooperar".
Fuente: Telam
Un acuerdo sobre la energía nuclear
La trágica experiencia de Japón y de otros sitios del mundo, además de los accidentes registrados en el país, torna imprescindible definir entre todos una política sobre el uso de energía nuclear.
La Cámpora
En el folklore peronista abundan las consignas históricas, los lugares entrañables, los nombres emblemáticos, los cantos obligados y hasta un lenguaje inconfundible. El movimiento tiene su santoral y su liturgia, al mismo tiempo que un discurso canónico y dos figuras convertidas, con el paso del tiempo, en mitos populares: Perón y Evita. Es tal el peso de este folklore nativo que ello explica por qué resulta un esfuerzo baldío tratar de entenderlo con base en presupuestos de carácter ideológico. Al peronismo es menester abordarlo desde la sociología y no desde la ideología.
En este orden de cosas, Hugo del Carril y Tula, la marchita y el bombo, el 17 de octubre, las veinte verdades y el "Perón conduce, Evita dignifica" caben en los generosos pliegues del justicialismo sin que nadie pueda establecer un orden de preferencia. En el movimiento hay de todo, como en botica, razón de más para que cualquiera que se proclame peronista lo sea sin necesidad de dar demasiadas explicaciones al respecto ni de demostrar credenciales que lo acrediten como tal.
Tanto podría blasonar su pertenencia a este singular fenómeno político de masas -único en Hispanoamérica- un marxista como John William Cook como un tradicionalista católico como Carlos Disandro. Carlos Menem y Néstor Kirchner, Antonio Cafiero y Carlos Kunkel, Mario Firmenich y José Ignacio Rucci, Fernando Vaca Narvaja y el vocero de la Triple A Felipe Romeo, aun con las abismales diferencias que los separaban y aún los separan, merecen todos el calificativo de peronistas.
Esta breve introducción viene a cuento del ruido que ha generado la creación y el desarrollo de La Cámpora, una organización de jóvenes, adictos al actual gobierno, que han elegido el apellido del ex presidente para hacer su presentación en sociedad. No deja de ser sorprendente su decisión, porque si de identificarse con un peronismo revolucionario o de izquierdas se tratase, sobran los nombres ilustres.
En cambio, Cámpora simboliza el servilismo político llevado a su más alta expresión. Personaje carente de luces y de vuelo que apenas podía pronunciar dos frases seguidas sin equivocarse, llegó a la Casa Rosada de prestado y se fue por la puerta de servicio. Perón, a quien se consagró en cuerpo y alma, terminó despreciándolo y ni siquiera le agradeció los servicios prestados cuando lo despidió de la embajada en México.
Es posible que los "camporistas" del siglo XXI no tengan la menor idea de quién fue su héroe, y si la tienen no harían sino demostrar su pobreza intelectual. Pero lo más probable es que la historia no les interese en absoluto y el apellido haya sido escogido como mascarón de proa para desenvolver un proyecto de poder que nada tiene en común con el setentismo y mucho con la pulsión crematística propia del kirchnerismo.
No deja de ser notable cómo esta serie de jóvenes que ni siquiera había nacido en 1973 hoy se haya embanderado con la causa, presuntamente revolucionaria y liberadora de aquellos años, sólo en términos del discurso.
Cuando se los observa con atención se los ve cortados por una misma tijera: para ellos, la militancia no tiene que ver con las armas, sino con ocupar espacios de poder bien remunerados. Su revolución se compadece más con el "capitalismo de amigos", en donde sobresalen los Lázaro Báez, los Rudy Ulloa y los Cristóbal López, que con los líderes de la guerrilla que ellos exaltan, quizá sin saber a ciencia cierta qué hicieron.
Su épica, pues, comparada con la "juventud maravillosa" de los setenta, es de cartón. Nada arriesgan y nada temen pues creen, en consonancia con lo que creía Néstor Kirchner, que forman parte de un ejército cuya misión refundacional de la Argentina los colocará siempre en lugares de vanguardia. De momento les interesa no dejar espacios vacíos en el organigrama del Estado y ocupar los cargos desde donde podrán, cuando llegue el momento, acumular más poder.
Si se los rastrea, sus nombres aparecen, aquí y allá, en distintos organismos y oficinas públicas donde han aterrizado porque pertenecer a La Cámpora tiene hoy sus privilegios.
Si para desempeñarse en sus actuales funciones se requiriese un concurso de antecedentes o un cursus honorum , serían rechazados sin apelación. Pero en esto de copar la mayor cantidad de direcciones, subsecretarías, secretarías y, si fuese posible, ministerios, no se necesita conocimiento. Basta con proclamarse kirchnerista de confesión diaria.
Cámpora era un servil. Sus seguidores, en cambio, son unos aprovechadores que se sirven de nosotros.
Editorial
Fuente: lanación.com.ar
La guerra ya terminó
Página 1 de 23
Opinión































