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La transmisión del Evangelio está asediada por los personeros de la corrupción y la injusticia

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13881El arzobispo emérito de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, recordó que "Jesús no disimula el sufrimiento que su seguimiento exigirá a sus discípulos y amigos.

 

Se pone a la cabeza de un peregrinaje difícil, obligado a sortear inconvenientes innumerables. Es el necesario inspirador del 'sendero estrecho que conduce a la Vida'".

"Este panorama de vida no es compartido por un mundo deseoso de placeres y autoreferencias idolátricas. La aparente facilidad de un camino ancho y confortable constituye el engaño en el que un porcentaje enorme de ciudadanos - de las actuales Sodomas y Gomorras - nace y se desarrolla", aseguró en su sugerencia para la homilía del próximo domingo.

El prelado advirtió que "el Evangelio se desliza contra pelo, por lo tanto, asediado por poderosos personeros de la corrupción y de la injusticia. Es inevitable que así sea, ya que el mismo Cristo pronosticó las graves persecuciones que padecerían los evangelizadores - sus discípulos y seguidores - a lo largo de la historia".

"Nos alarma, pero no nos sorprende, el desencadenamiento, sin precedentes, de las actuales persecuciones contra los cristianos. Es Cristo el perseguido, es Dios el rechazado por un progresismo agnóstico, que retrotrae a la humanidad a los niveles primitivos de su desarrollo", sostuvo y agregó: "El puro confort y los adelantos de la ciencia y de la técnica no significan que el hombre haya progresado; su vida moral puede aún seguir colgada de las lianas de un estado selvático, regido por la violencia salvaje y la irresponsabilidad".

Texto de la sugerencia
1.- La unidad nace del amor del Padre por la humanidad. En la secuencia litúrgica de los textos del Evangelio, según San Mateo, Jesús enseña a los hombres a comportarse como hermanos. Las relaciones personales, entre los mismos israelitas, se hallaban frenadas. Algunos sectores del mismo pueblo eran sistemáticamente excluidos. La razón de esa exclusión respondía a la observancia de preceptos rígidos, impuestos por los mismos hombres que, en ocasiones, contradecían el Mandamiento de Dios. La formulación del primer Mandamiento necesitó, por parte del divino Maestro, una oportuna corrección: "Se les dijo: amen a sus amigos y odien a sus enemigos. Yo les digo: amen a sus enemigos". No desaparece el Mandamiento, todo lo contrario, adquiere su perfecta formulación. En otra oportunidad dirá: "No he venido a destruir la Ley sino a darle cumplimiento". Él es toda la Verdad que se revela a los hombres. Es el Verbo por Quien todas las cosas han sido creadas y serán redimidas. La fraternidad, que Jesús promueve, nace del amor del Padre y suyo por la humanidad. Tiene consecuencias perfeccionadoras de la vida social y manifiesta su poder religioso mediante la oración común.

2- . Dos aspectos de la nueva fraternidad. El Señor muestra dos aspectos de la nueva fraternidad: 1) La corrección fraterna. Muy distante del juicio, ya que consiste en desplegar la solicitud por el buen comportamiento de los hermanos. Un interés generoso por buscar el bien de todos y aplicar, para lograrlo, el método sugerido por el mismo Maestro. Es lamentable que en circulos muy comprometidos con lo religioso aparezca un sistema mundano de juicio y sanción que contradice la enseñanza de Jesús. Es fácil comprobarlo. Cedemos a la indignación provocada por la gama amplisima de comportamientos delictivos y olvidamos que el único Modelo de todo cristiano afirmó: "No he venido a juzgar sino a salvar". Es preciso reemplazar la indignación, teóricamente justificada, por la intención conmovedora de Dios que quiere la conversión del pecador y que viva. Jesús viene a mostrarnos en Él la misericordia infatigable del Padre. No significa ello que no sintamos, como una llaga abierta, la tentación de destruir al agresor. No podemos dejar de sentir el calor y el frio; emocionalmente no podemos dejar de sentir simpatias y aversiones. El don de la libertad nos ofrece la capacidad de transformar lo que sentimos en un libre consentimiento, aún contrariando lo que emotivamente sintamos. La virtud es elegir el bien y la bondad, contradiciendo nuestras inclinaciones al mal. Siempre recuerdo una anécdota de la biografía de San Francisco de Sales. Un caballero, muy impertinente, llegó a insultar al santo Obispo de Ginebra, a causa de cierta actitud firme del prelado. Al concluir abruptamente aquella enojosa entrevista, el secretario del Obispo le preguntó confundido : ¿cómo pudo soportar, Monseñor, con tanta paciencia, la insolencia de este señor? El Santo respondió de inmediato: "Querido amigo, no quise perder en veinte segundos lo que me demandó veinte años de grandes esfuerzos".

3.- Remar contra corriente. Jesús no disimula el sufrimiento que su seguimiento exigirá a sus discípulos y amigos. Se pone a la cabeza de un peregrinaje difícil, obligado a sortear inconvenientes innumerables. Es el necesario inspirador del "sendero estrecho que conduce a la Vida". Este panorama de vida no es compartido por un mundo deseoso de placeres y autoreferencias idolátricas. La aparente facilidad de un camino ancho y confortable constituye el engaño en el que un porcentaje enorme de ciudadanos - de las actuales Sodomas y Gomorras - nace y se desarrolla. El Evangelio se desliza contra pelo, por lo tanto, asediado por poderosos personeros de la corrupción y de la injusticia. Es inevitable que así sea, ya que el mismo Cristo pronosticó las graves persecuciones que padecerían los evangelizadores - sus discípulos y seguidores - a lo largo de la historia. Nos alarma, pero no nos sorprende, el desencadenamiento, sin precedentes, de las actuales persecuciones contra los cristianos. Es Cristo el perseguido, es Dios el rechazado por un progresismo agnóstico, que retrotrae a la humanidad a los niveles primitivos de su desarrollo. El puro confort y los adelantos de la ciencia y de la técnica no significan que el hombre haya progresado; su vida moral puede aún seguir colgada de las lianas de un estado selvático, regido por la violencia salvaje y la irresponsabilidad.

4.- La oración entre quienes lo hacen en su Nombre. Jesucristo, que camina con nosotros y se ofrece a nuestro hambre de Dios, de verdad y de justicia, de convivencia fraterna, de reconciliación y de paz; como Hombre es escuchado con nosotros por el Padre y como Dios escucha nuestra plegaria. La auténtica solidaridad se expresa cabalmente en la oración común. El Venerable Papa Pio XII afirmaba que: "La familia que ora unida permanece unida". La oración que nace de una comunidad de creyentes atrae la ternura y la benevolencia de Dios, siempre que Cristo sea puesto como mediador. Concluiré mi reflexión con las palabras del mismo Apóstol y evangelista San Mateo: "También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos". (Mateo 18, 19-20)

Fuente. AICA

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